¡Acá tá!

23 de abril de 2026

Raquel

 

¡Hola, hola!

Hoy tenemos mucho por contarles y una sorpresa (al final de este correo), así que manos a la obra…

Hay un momento en la vida de un bebé que los pediatras conocen bien y que a muchas familias les toma por sorpresa: de un día para el otro, el niño que se quedaba tranquilo en brazos de cualquiera empieza a llorar apenas su mamá sale del cuarto o se aparta de su vista. No importa que vuelva en treinta segundos. No importa que esté a dos metros, o apenas detrás. Ella desapareció, y eso es todo lo que él sabe.

A eso los pediatras lo llaman la crisis del octavo mes, y es algo tan claro que muchas teorías y miradas diferentes lo han analizado. Algunas de las más importantes lo ven como un logro: el bebé acaba de descubrir que su mamá existe aunque no la vea. Y eso, que suena sencillo, es una de las conquistas más importantes de la vida temprana. Antes de ese momento, lo que no estaba no existía.

Después, empieza a existir en otro lugar: adentro. Ese "adentro" será el espacio en el que se construyan el lenguaje y la imaginación.

Por eso todas las culturas del mundo tienen alguna forma del juego del "acá tá": nos tapamos la cara, la destapamos. Es el entrenamiento más antiguo del mundo para aprender que lo que se va, vuelve.

Cuando el equipo de Paka Paka creó Minimalitos hace unos años, eligió para uno de sus episodios más queridos exactamente ese juego, representado como "Las escondidas". ¿Quién lo recuerda? Lo hizo con una gran delicadeza: sin explicar nada, sin subrayar nada, con una canción de Magdalena Fleitas que entra sola y se queda. Magdalena es una de las personas que más sabe en este país sobre lo que la música le hace al cuerpo y al corazón de unx niñx muy pequeñx. Escucharla es entender por qué algunas canciones funcionan y otras no.

El otro episodio que amamos de esa serie —ilustrada de pe a pa con gran ingenio por Cristian Turdera— trabaja algo igualmente cotidiano e igualmente enorme: el miedo al agua. ¿Cómo abrir el juego, el disfrute, la liviandad? También ahí hay un recorrido, también ahí los adultos acompañamos sin saber muy bien cómo, y también ahí una canción puede hacer lo que las palabras no pueden.

Y entonces, la noticia: Minimalitos Escondidas y Minimalitos Agua ya están listos, impresos y disponibles para hacer más rico, más lúdico, más luminoso ese recorrido. Para tener a mano, para cantar, para jugar, para recordar y volver a mirar las fantásticas y tiernas ilustraciones de la serie. ¡Y también el capítulo de Paka Paka! Y sobre todo para cantar con Magdalena.

 

Me alegra mucho que estos libros existan. Me alegra más todavía que sean nuestros.