Pequeño Editor

Antonio Ventura nos visitó

antonio ventura

 (Entrevista): Tenemos la alegría de comunicarles que Antonio Ventura, reconocido especialista en literatura infantil y promoción de la lectura en España y Latinoamérica y editor.

Creador y actual director de la editorial "EL Jinete Azul", fundador de la Revista Baba y Revista Bloc, colaborador en las revistas Clij, Peonza, Cuatro Gatos y Emilia, y autor de más de 30 títulos de libros para jóvenes y adultos, visitará el país en noviembre y dará charlas y seminarios en el marco del nuevo trabajo de Gestión Cultural de Pequeño Editor.

Mirá aquí las actividades en las que participará Antonio Ventura con pequeño editor.

Antonio Ventura  nació en Madrid y fue durante diecinueve años maestro de la escuela pública. En su trayectoria de editor destaca la creación de la colección “Sopa de libros” de Editorial Anaya, donde fue director de publicaciones desde 1997 hasta  2008, la creación de la editorial “El jinete azul”, exquisito sello de cuentos y poemas ilustrados, libros álbum y novela gráfica,  que dirige en la actualidad. Fue fundador de la Revista Babar (1980) y de la revista Bloc (2007). Colabora con las revistas Clij, Peonza, Cuatro gatos y Emilia. Ha dictado numerosos cursos y seminarios sobre literatura infantil y promoción de la lectura en España y Latinoamérica.

Antonio Ventura es además escritor y pintor. Quizás por eso es un experto en plasmar el diálogo entre la palabra y la imagen. En sus libros ilustrados el texto narrativo se desliza sin cautela hacia la poesía creando una intriga sutil que cautiva al lector y lo emociona.  Ha publicado más de treinta títulos, muchos de los cuales son libros álbum o libros ilustrados dirigidos a niños, jóvenes y adultos. El cuento del pingüino (FCE) con  Carmen Segovia; El sueño (FCE)con Jesús Cisneros , El sueño de Pablo (Siruela) con Pablo Alaudell;   Al otro lado del río  (Nostra) con Linda Wolfsgruber, La espera (Lóguez) con Federico Delicado; son algunos de ellos. Ha sido traducido al francés, portugués, italiano, gallego, vasco, catalán y árabe.  

Estuvimos hablando un poco con Antonio, mirá la conversación:

pequeño editor: Vos sos editor, escritor, pintor y alguna vez maestro, ¿Dialogan esos personajes en el momento de la creación? Si así fuera, ¿qué se dicen?

Antonio: Dice el médico del balneario, al que acude Pereira, en esa maravillosa novela de Antonio Tabucchi; Sostiene Pereira que, dentro de cada uno existe una confederación de almas que en muchas ocasiones de la vida, no se ponen de acuerdo entre ellas.

Al menos en mí, yo registro un alma de pintor, mi primera actividad profesional, luego otra de maestro, simultáneamente otra de escritor, más tarde, una de editor, mi actual profesión y en el durante de todo ese tiempo, quizá, la que se impone casi siempre a todas las demás: la de lector. A mi juicio la más compleja.

La de pintor, actividad que aún mantengo, vive un poco al margen de las otras, a excepción de cuando realizo la edición de arte de un libro ilustrado. Cuando daba clase, era en el fondo el lector el que trataba de contagiar el gusto por las palabras y, por extensión, a los libros y la lectura, a mis alumnos; no el maestro que temía estar habitado por la madrastra pedagógica, síndrome demasiado frecuente en los docentes.

El editor que soy es un hijo, no sé si legítimo o bastardo, del lector que fui y soy. Es el lector el que juzga los textos que lee el editor.

Y el aprendiz de escritor que soy —no lo digo con falsa humildad— necesita el veredicto de amigos lectores solventes que salven o condenen mis cuentos o novelas.

pequeño editor: Como editor has recibido, seguramente, muchos proyectos de libros álbum escritos y dibujados por la misma persona y solo has publicado alguno de ellos. ¿Cuál es, a tu entender, la mayor dificultad con la que se enfrenta quien encara un proyecto de este tipo?

Antonio: En España —perdón por la acotación territorial—, frente a Europa o USA, desde mi punto de vista, hay poca tradición de creadores que aúnen ser buenos escritores y, al tiempo, buenos ilustradores. Como lo fueron o son: Sendak, Unguerer, Lobeld, Ross o Bauer. No voy a poner ejemplos, si me lo permites.

De ahí que, muy pocas veces se produce el milagro laico de un buen libro álbum realizado por una mismo artista. Por supuesto que hay algunas estupendas excepciones.

Creo que la mayor dificultad que encara quién acomete este tipo de trabajo es, en primer lugar, saber escribir —para ello antes se ha de ser un buen lector—, después, saber “leer” (hay algunos muy reconocidos ilustradores en mi país, con un universo gráfico interesante, pero, a mi juicio, a la vista de las escenas en las que repararon a la hora de la lectura del texto que deben ilustrar, demuestran ser lectores poco solventes), y por último saber equilibrar esos dos componentes que, una vez se juntas, ya son inseparables —texto e ilustración—, y son los que va a encontrar en usuario de la obra.

pequeño editor: Como escritor que ha compartido su trabajo con ilustradores de diferentes estilos y nacionalidades, ¿podrías contarnos qué cosas te gratifican de este vínculo? Y como no todo es color de rosa, ¿con qué escollos te has encontrado?

Antonio: Siempre he dicho que soy un aprendiz de escritor, y creo que lo sigo siendo. Por ello, a mí sólo debe atribuírseme el mérito de mis obras no ilustradas; del resto, el mérito es fundamentalmente del ilustrador que iluminó mi cuento. Y de esa experiencia, en la mayoría de las ocasiones, casi todas, han surgido. creo, buenos álbumes ilustrados, un aprendizaje recíproco y, en muchas ocasiones, una gran amistad.

Creo que he tenido la suerte, casi siempre, de trabajar con grandes creadores y, antes que eso, buenas personas. Es cierto que no es condición suficiente que se dé lo segundo, para que exista la primero; de hecho la historia de la literatura está jalonada por algunas excepcionales obras escritas por miserables. Pero para mí, quizá por mi condición de editor, me ha gustado trabajar con ilustradores con los que existiera una empatía humana.

pequeño editor: ¿Por qué fundar tu propia editorial? ¿Qué precisabas vos?, ¿qué precisaban – a tu entender – los lectores?

Antonio: Creo que es Bryce Echenique el que en “La vida exagerada de Martín Romaña” dice que “Escribimos para que nos quieran más”. En mi caso, no sería escribir, sino publicar. No digo que no.

Pero más allá de esa pulsión que, en mi caso, si existe, es inconsciente, durante mis años de editor de Anaya, me fui dando cuenta, según pasaba el tiempo, de que el cajón más grande de mi mesa de editor era el de las renuncias, la mayoría de ellas provocabas por los directores comerciales, que se consideraban los propietarios de lo que era o no era comercial, a pesar de que la historia de muchos de los libros más vendidos se ha ido encargando de quitarles la razón.

Ello me hizo soñar que me gustaría, en algún momento, poder fundar mi propia editorial, y publicar lo que me diera la gana —dentro de los límites de mi economía, evidentemente— sin tener que convencer a un “no lector” de que aquel libro era necesario.

Desde esa instancia nació El Jinete Azul.

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